"Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él" Estanilao Zuleta
miércoles, 2 de junio de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
El individuo, la Sociedad y la naturaleza
“El Estado está formado por individuos y no tiene otro poder que el recibido de múltiples decisiones individuales”
Todo lo que somos, todo lo que vemos, todas las necesidades que decimos tener, pero que naturalmente serian in sospechables, son construcciones humanas. Desde el primitivismo cuando éramos pocos y compartíamos mucho, cuando lo comunitario era lo ideal, y el más fuerte era el que mandaba, el que sabia pescar pescaba, el que sabia tejer tejía… se dio la primera división del trabajo, donde nadie competía y todos trabajan y recibían según sus propias cualidades. Desde entonces han pasado ya cientos y miles de años, donde la población se ha multiplicado y las fortalezas de uno parecen ser de todos, apareciendo la figura de la competitividad, todos en busca de un solo puesto, de un solo lugar, de un reconocimiento, siempre con la idea de pertenecer a algún grupo en donde se pueda ser admirado y sobresalir, ya sea como colectividad (barras bravas, nacis, peronistas, uribistas…) o como líder de este.
Savater, habla de seres sociales en diferentes dimensiones, el que comparte y es aficionado de su grupo, imposibilitando hacer alguna crítica negativa sobre este, y caminando hacia donde su líder lo dirija sin objetar por muy malo que sea el fin; nos planteaba el ejemplo de los nacis; como Hitler juntó, una nación haciéndoles creer que eran únicos e irrepetibles, que los otros eran diferentes e inferiores y que por esa razón había que exterminarlos, menos cavarlos y expulsarlos; la sola idea es absurda, pero el fanatismo que logra despertar este tipo de grupo en los individuos los imposibilitan para actuar de acuerdo a una serie de normas que milenios atras eran simples: todos somos iguales, con diferentes cualidades.
La otra dimensión es un poco más sana y pertenece a las personas que algunos mal llaman “anti- sociales”, Savater, los describe como simples individuos que no pretende hacer pensar al otro como él, que no le interesa si uno es rosado o es azul, a todos los ve iguales a todos respeta, y es el llamado participante de grupo, es decir participar en la colectividad, pero siempre protegiendo su libertad de pensar fuera de los parámetros que se dicta en dicho grupo, de esta manera puede formular críticas y no estar de acuerdo con X o Y actitud, y sobre todo sabrá cuando ya no tiene o puede pertenecer más a dicha sociedad.
La antigüedad nos enseño una manera de convivencia pacífica, la democracia en la “poli”, (Antigua Grecia), pero, la sobre población dividió a la sociedad en estatus que se han ido intensificando, hasta llegar a diferencias tan abismales como las actuales, donde según Savater, ya no vales por lo que eres (el mejor pescador) sino por lo que tienes (cuantos pescados tienes para vender), enfrascándonos en esta irremediable competencia diaria, por ser el mejor.
Todo lo que somos, todo lo que vemos, todas las necesidades que decimos tener, pero que naturalmente serian in sospechables, son construcciones humanas. Desde el primitivismo cuando éramos pocos y compartíamos mucho, cuando lo comunitario era lo ideal, y el más fuerte era el que mandaba, el que sabia pescar pescaba, el que sabia tejer tejía… se dio la primera división del trabajo, donde nadie competía y todos trabajan y recibían según sus propias cualidades. Desde entonces han pasado ya cientos y miles de años, donde la población se ha multiplicado y las fortalezas de uno parecen ser de todos, apareciendo la figura de la competitividad, todos en busca de un solo puesto, de un solo lugar, de un reconocimiento, siempre con la idea de pertenecer a algún grupo en donde se pueda ser admirado y sobresalir, ya sea como colectividad (barras bravas, nacis, peronistas, uribistas…) o como líder de este.
Savater, habla de seres sociales en diferentes dimensiones, el que comparte y es aficionado de su grupo, imposibilitando hacer alguna crítica negativa sobre este, y caminando hacia donde su líder lo dirija sin objetar por muy malo que sea el fin; nos planteaba el ejemplo de los nacis; como Hitler juntó, una nación haciéndoles creer que eran únicos e irrepetibles, que los otros eran diferentes e inferiores y que por esa razón había que exterminarlos, menos cavarlos y expulsarlos; la sola idea es absurda, pero el fanatismo que logra despertar este tipo de grupo en los individuos los imposibilitan para actuar de acuerdo a una serie de normas que milenios atras eran simples: todos somos iguales, con diferentes cualidades.
La otra dimensión es un poco más sana y pertenece a las personas que algunos mal llaman “anti- sociales”, Savater, los describe como simples individuos que no pretende hacer pensar al otro como él, que no le interesa si uno es rosado o es azul, a todos los ve iguales a todos respeta, y es el llamado participante de grupo, es decir participar en la colectividad, pero siempre protegiendo su libertad de pensar fuera de los parámetros que se dicta en dicho grupo, de esta manera puede formular críticas y no estar de acuerdo con X o Y actitud, y sobre todo sabrá cuando ya no tiene o puede pertenecer más a dicha sociedad.
La antigüedad nos enseño una manera de convivencia pacífica, la democracia en la “poli”, (Antigua Grecia), pero, la sobre población dividió a la sociedad en estatus que se han ido intensificando, hasta llegar a diferencias tan abismales como las actuales, donde según Savater, ya no vales por lo que eres (el mejor pescador) sino por lo que tienes (cuantos pescados tienes para vender), enfrascándonos en esta irremediable competencia diaria, por ser el mejor.
domingo, 28 de febrero de 2010
La miseria de la Política
La miseria de la “política”.
Una estampida de personas del barrio abajo y el morrito de Malambo, Atlántico, corrían apresuradas por la empinada calle que da al centro de la población; ¡votos a $40.000! se escuchaba a su paso.
“A mi me pagaron la formula medica de la niña”, comenta Rosa, una mujer de 50 años y con más de la mitad de ellos viviendo en el humilde morrito.
Sancocho, fiesta, formulas medicas, subsidios, hospitalizaciones y dinero en efectivo le prometen a mi pobre gente, que antes de quedarse sin nada, después que sus “honorables candidatos” se monten en el poder, prefieren recibir, los $40.000, los útiles escolares o cualquier cosa que les garantice no estar dando su voto en “vano”.
En “Rancho Teo”, (Centro recreacional de Malambo) Hoy 28 de febrero hay una fiesta con el fin de conseguir votos para un candidato a la cámara, dice María, una joven de 22 años que tuvo la oportunidad de estudiar en una corporación en Barranquilla, terminó y ahora solo es una estadística dentro de la Población Económicamente Activa, una estadística negativa: desempleada.
Alex Miranda, un ex dirigente cívico del municipio, y expulsado del partido liberal por -exceso de poder- es el organizador de dicha fiesta, de los útiles escolares y de los medicamentos dados a Rosa.
A la señora Ana, le prometieron hospitalizar a su esposo de 70 años de edad, que sufre de una clase de trastorno mental, haciéndolo perder el control golpeándola y amándola al mismo tiempo. Trastornos insuficientes para la EPS, subsidiaria a la que pertenecen, que no lo ven urgente, ni mucho menos necesario recluirlo en un centro para enfermos mentales, por los altos costos que este acarrearía al Estado.
Si por ellos fueran le prohibiesen a las pobres contraer enfermedades costosas.
Osiris Araujo, la madre del concejal de Malambo David Fábregas, es el “alma caritativa” que le prometió a la señora Ana, que a cambio de sus votos, su esposo seria recluido y tratado en una clínica de enfermos mentales; esto a nombre del candidato al senado por el partido de la U; José David Name Cardozo.
Los peces grandes de la política de la región monopolizan a los grandes de los municipios, poniéndolos a trabajar a su par con más de un interés turbio de por medio.
Lo $40.000 pesos que se ofrecen en estos barrios, parecen venir de Alex Miranda, el subyugado de un tal Llinas.
Una estampida de personas del barrio abajo y el morrito de Malambo, Atlántico, corrían apresuradas por la empinada calle que da al centro de la población; ¡votos a $40.000! se escuchaba a su paso.
“A mi me pagaron la formula medica de la niña”, comenta Rosa, una mujer de 50 años y con más de la mitad de ellos viviendo en el humilde morrito.
Sancocho, fiesta, formulas medicas, subsidios, hospitalizaciones y dinero en efectivo le prometen a mi pobre gente, que antes de quedarse sin nada, después que sus “honorables candidatos” se monten en el poder, prefieren recibir, los $40.000, los útiles escolares o cualquier cosa que les garantice no estar dando su voto en “vano”.
En “Rancho Teo”, (Centro recreacional de Malambo) Hoy 28 de febrero hay una fiesta con el fin de conseguir votos para un candidato a la cámara, dice María, una joven de 22 años que tuvo la oportunidad de estudiar en una corporación en Barranquilla, terminó y ahora solo es una estadística dentro de la Población Económicamente Activa, una estadística negativa: desempleada.
Alex Miranda, un ex dirigente cívico del municipio, y expulsado del partido liberal por -exceso de poder- es el organizador de dicha fiesta, de los útiles escolares y de los medicamentos dados a Rosa.
A la señora Ana, le prometieron hospitalizar a su esposo de 70 años de edad, que sufre de una clase de trastorno mental, haciéndolo perder el control golpeándola y amándola al mismo tiempo. Trastornos insuficientes para la EPS, subsidiaria a la que pertenecen, que no lo ven urgente, ni mucho menos necesario recluirlo en un centro para enfermos mentales, por los altos costos que este acarrearía al Estado.
Si por ellos fueran le prohibiesen a las pobres contraer enfermedades costosas.
Osiris Araujo, la madre del concejal de Malambo David Fábregas, es el “alma caritativa” que le prometió a la señora Ana, que a cambio de sus votos, su esposo seria recluido y tratado en una clínica de enfermos mentales; esto a nombre del candidato al senado por el partido de la U; José David Name Cardozo.
Los peces grandes de la política de la región monopolizan a los grandes de los municipios, poniéndolos a trabajar a su par con más de un interés turbio de por medio.
Lo $40.000 pesos que se ofrecen en estos barrios, parecen venir de Alex Miranda, el subyugado de un tal Llinas.
Etiquetas:
Atlántico.,
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